OCASO. Septimo Capitulo

DESCUBIERTA
Cuando llegué a casa un lunes por la noche, después de un agotado día de adoración por parte de los alumnos y maestros del Instituto Forks. Encontré una escena que nunca había visto. Mis padres me esperaban, parados como estatuas con los brazos cruzados y miradas acusadoras.
—Nos mentiste Reneesme.
Me dijo mi madre. Yo trate de hacerme la mensa.
— ¿A que te refieres?
Edward tenía en sus manos una de mis libretas de apuntes.
— ¡Rayos! — Solo atiné a decir.
La letra no era mía obviamente, yo tenia una letra elegante como la de mi padre, cosa que alivió mucho a mi madre que odiaba su letra humana pero María, que era la encargada de mi tarea de Química por ser la mejor, aunque también era buena en Biología pero para esa materia Justin era un as, tenía una letra bastante difícil de leer y escribía en molde no de corrido. Ese día no me tocaba esa materia, así que la había dejado en casa, estupidez de mi parte pude haberla puesto en el casillero, pero no se me ocurrió que mis padres revisaran mis cosas.
— ¿Revisaste mi libreta? ¡Eso es una invasión a la privacidad!
Intente cambiar el tema, torpemente. Mí madre solo se rió.
—No me digas. ¿Quieres llamar a la policía? Charlie seguro que defenderá tu derecho a mentirnos descaradamente.
Charlie odiaba las mentiras, aunque no hablamos de los detalles de nuestra condición siempre me mencionaba que le dolía mucho que Bella no le hubiera dicho antes algo, que lo ayudara entender lo que pasaba. Me imaginaba como iba a reaccionar.
—Disculpa madre, no volverá a pasar.
—Reneesme. —Me Dijo Edward, muy solemnemente—. No por que nos veamos de la misma edad quiere decir que nacimos ayer, es obvio que tu… brújula moral interna no te dejó claro que lo que haces no es correcto, y que no es… provechoso como mentirles a tus padres.
—De verdad que lo siento. No volveré a hacerlo.
—No te creo, Reneesme. Ya nos has mentido antes, mientras vivas en esta casa tienes que entender que nuestra familia no puede darse el lujo de tener secretos. Si alguien sospecha que hay algo extraño en el hecho que una chica nueva tenga tanto éxito en el instituto nos podrían descubrir.
Me dijo mi madre poniendo los brazos en su cintura. Las palabras de Jacob me llegaron a la mente.
—Ustedes son muy exagerados. Ellos están muy embobados conmigo para sospechar que haya algo sobrenatural y si lo hicieran estoy segura que con una palabra mía dejarían la idea.
—Eres demasiado atrevida, Reneesme. Además, los humanos no merecen este trato de parte de ninguno de nosotros. Solo por que tienes… poder, no quiere decir que debas abusarlo. — Me dijo Edward muy seriamente. Nunca lo había visto tan formal y nunca había tenido mas ganas de desafiarlo.
—Bueno ¿Y qué? No le veo nada de malo y en la escuela estoy a mis anchas. Ustedes usan sus poderes todo el tiempo, no veo que tenga de malo que yo use los míos.
—Tu no usas tus poderes los abusas. En vez de tratar de ser una estudiante normal. Nosotros lo hacemos por el bien de todos.
Tío Emmet; tenia razón: todavía no había sentido la adolescencia hasta que no tenía la necesidad de mostrar que sabía más que mis padres. Y hoy mas que nunca ,sentía que ellos estaban actuando egoístamente, quitándome la poca diversión que tenía en el mundo humano.
—Pues van a tener que acostumbrarse. ¿Que van a hacer? ¿Sacarme del instituto?
Sabia que no iban a hacer eso por todo el oro del mundo, Edward me iba a decir algo pero en eso mi madre puso su mano en su hombro. Aquí si pude adivinar que había abierto su escudo y le había dejado leer su pensamiento. Edward casi se muere de la risa, claro figuradamente Edward no puede morirse de nada, menos de la risa.
Esto me asustó: no es normal que en una “batalla” mi padre se ría de esta manera y mi madre tenía esa sonrisa enigmática que no me gustaba para nada. Me recordaba a la Mona lisa: una risa que dejaba claro que ella sabía algo que yo no, y que no me iba a gustar ni un poco.
— ¿Que pasa? ¿Que le dijiste?
Bella siguió con su sonrisa y mientras ella se llevaba a mi padre del brazo, solo me dijo entre carcajadas.
—Como quieras, Reneesme. Tu madre se encargará de ahora en adelante. No digas que no tratamos… por las buenas. —
Y riéndose de nuevo tomó a mi madre por la cintura.
Al otro día al parecer todos estaban enterados de lo que mi madre planeaba, pero nadie me dijo nada. Era tan molesto. Tenían unas sonrisas muy misteriosas pero no me contaban nada. Hasta tía Rosalie que era mi “aliada” en todo, no me dijo lo que mi madre me iba a hacer.
—Lo siento Reneesme, pero no puedo contarte. Tu madre me obligó a jurarle silencio y ella tiene razón, te estas pasando. Por lo que veo necesitas recordar que tu poder y belleza no deben estar por encima de la familia. Yo te quiero mucho pero cuando se van a pasar mas de mil años con una persona hay reglas que nunca se pueden olvidar.
Tía Alice, tío Emmet, tío Jasper, abuela Esme y abuelo Carlisle estaban en la misma. Estaba tan desesperada, que pensé en preguntarle a Charlie. Después de consultar el asunto con Jacob me dijo que mis padres me adoraban y solo me estaban asustando y que seguro no iban a hacer nada. Seth me dijo que lo mejor era, dejar de deslumbrar a todos y esperar. Porque estaba casi seguro que ellos estaban tramando algo, pero Seth es un aguafiestas igual que mi padre, así que trate de hacerle caso a Jacob.
La semana pasó muy lenta con toda la tensión en el ambiente, solo notaba que cada vez que llegaba a casa mi madre estaba al teléfono y colgaba tan pronto como me veía entrar por la puerta.
¿Con quien estaría hablando?
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