OCASO.Noveno Capítulo

VAMPIRA
No se ni como, deje a Justín a cargo de la clase y crucé el edificio a toda prisa: tenía que encontrar a Leah, ella tenía que ayudarme.
Había mandado un mensaje urgente a mi padre durante la carrera por el cellular, pero sabia que no iba a llegar a tiempo y solo Leah era lo suficientemente fuerte para contener a mi madre. No podía creer que se atreviera a matar a un ser humano, pero haciendo memoria yo sentí el olor de Jon y era dulce…
¿Será posible que el fuera irresistible para mi madre?
La historia de como mi padre se enamoró de su Tua Cantanta, contra todos los pronósticos era muy bien conocida por mi; y aunque yo era mitad vampira, los humanos nunca me olieron tan bien como ellos, me describían que lo hacia. Creo que ahora entiendo de verdad lo poderoso del llamado de la sangre, si mi antes dócil y gentil madre; era capaz de asesinar un chico por ella.
Mi olfato no era tan bueno como el de ellos, pero el olor de un lobo; mejor dicho una loba, me era fácil de seguir.
Leah estaba en clase de Historia, toque a la puerta pensando rápidamente en una excusa.
— ¿Si, Reneesme? ¿En que puedo servirte? Me dijo la profesora: Obviamente, mis encantos me lo iban a hacer fácil.
—Leah Clearwater. La profesora Cullen la necesita urgente.
Intercambié una mirada con Leah, que al principio me miraba con fastidio; pero cuando vio el horror en mis ojos, se apresuró a alcanzarme.
—Gracias.
— Si necesitas algo mas querida…
—No, está bien.
En cuando cerré la puerta la puerta le conté a Leah.
— ¿Como que lo va a matar? Yo pensé que ustedes no hacían eso. Menos Bella.
—No Leah, debe ser su Tua Cantanta. Debiste ver a mi madre: estaba irreconocible, sedienta, maligna… Debemos encontrarla antes de que sea tarde. Si recuerdo como actúan los vampiros malos, ella lo tratará de llevar a un lugar sin testigos.
—Detrás de la escuela hay un bosque, pero crees que ese muchacho…
—Jon
— ¿Siga a una maestra a un lugar así?
— ¡Oh, Leah! Los vampiros son irresistibles a los humanos: Te aseguro que el la seguiría sobre el agua, si así ella lo quisiera.
Decidimos dividirnos y fui hacia el coche de mamá y Leah hacia la parte de atrás, si no la encontraba aquí debía ir a buscarla al bosque.
Cuando fui hacia el coche. Que era el mismo Volvo que mi padre solía usar en el Instituto, lo habían conservado como souvenir y ella ahora lo usaba para ir a trabajar. Bella no estaba y no olía como si hubiera estado en la ultima hora por ahí.
Cuando escuché un sonido fuerte como un grito. Lo más humanamente rápido, fui detrás de la escuela y los encontré.
Jon estaba en el piso, pero no vi sangre, Leah estaba de pie entre él y mi madre y sus ojos seguían negros. Al parecer no habían peleado pero se gruñían mutuamente.
— ¡Aléjate!
Le gritó mi madre con una voz profunda que yo nunca le había oído.
— ¡Nunca! Bella… si no te alejas, me transformaré. Dios sabe que siempre he querido la oportunidad de patearte el trasero, pero Jacob no estaría feliz por eso. ¡No me des una excusa!
El hecho de que buscara alejar a Leah del peligro, significaba que todavía tenía algo de control.
—Mamá. ¿Que haces? ¡Tú no eres así!
— ¡Tu también, Reneesme! ¡Aléjense las dos o no respondo de mí!… lo deseo: nunca había deseado la sangre de nadie así en mi vida, y no me importa lo que pase; tengo que beber su sangre… ¡Tengo…!
En ese momento, se abalanzó de repente sobre Leah; y la lanzó hacia un árbol cercano. Yo me interpuse en su lugar, tratando de proteger al humano; pero también me golpeó enviandome a metros de distancia.
— ¡Mamá!
Pero era muy tarde, ya estaba sobre el cuerpo, cuando de repente una sombra clara, la lanzó lejos de el, justo a tiempo al parecer. Y antes de que tocara el piso la recibió en sus brazos.
— ¡Papá!
Era mi padre. El contuvo a Bella con sus brazos, mientras ella seguía forcejeando.
—Reneesme ayuda a Leah. —Me gritó.
—¡Déjame ir!… ¡Si me amas, déjame ir; no me niegues este placer! ¡Por favor!¡Por favor!
Gritaba mi madre enloquecida. Mi padre con un rápido movimiento la volteó hacia él.
— ¡Mírame Bella, mírame!—Esto pareció calmarla.—Se que duele mi amor, de verdad que lo sé, pero debes de volver en ti misma. Tu no eres así, mi dulce Bella no se ensuciaría con sangre inocente, ¿Verdad? Por Reneesme, por mi, recuerda quien eres… Vuelve a tener control.
Estas palabras parecieron suavizar a mi madre.
—Oh Edward. —Mi madre lo abrazó. —Perdón, Perdón.
—Lo se mi amor, lo se Shhh…. Estoy aquí ahora, es todo lo que importa.
—Por favor llévame de aquí, no lo soporto. No puedo controlarme.
Mi padre entendió de inmediato y antes de darnos cuenta habían desaparecido.
—Leah ¿Estas bien?
—Yo estoy bien… ¿Y tú?
Me sorprendió que se mostrara preocupada por mi estado.
—Err bien.
—¿Y el humano?
—Jon, esta inconsciente no se que le hizo mi madre.
—Si hubiera sido tu madre, el estuviera muerto. Yo lo golpeé en la nuca, para quitarlo del camino, y para evitar que viera cualquier cosa que nos descubriera. Espero no haberle hecho mucho daño.
—Gracias Leah. No creo. Pero ¿él llegó a ver algo?
—Que se yo.
Decidimos que debíamos llevarlo a la enfermería. Leah se quedó con él para asegurarse de saber que tanto sabía. Yo excusé a mi madre y claro usando mis encantos, nadie me preguntó mucho acerca de lo que pasaba. Solo les dije que había tenido un accidente y que me gustaría ir a verla. Nadie se opuso.
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