Sol Naciente. Fan fic de Reneesme ya crecida, segundo libro. Capitulo I

PETICION

Había pasado una semana desde que habiamos regresado de Volterra. Mis padres estaban muy extraños. No me habian dicho lo que tramaba Aro, pero lo que fuera era grande.
La casa nunca estaba sola, siempre vigilada. Jasper estaba a cargo de organizar la seguridad. Se turnaban para vigilar y mi tia Alice se la pasaba todo el dia sentada, con las piernas cruzadas, los dedos de su manos acariciando sus sienes, vigorosa y rapidadmente. Considerando las decisiones en Volterra. Su cara siempre estaba triste ahora, sabia que sus poderes eran mas faciles de manipular de lo que esperaba, los Volturi habian descubierto su punto debil. Ella buscaba en todas las decisiones pero no sabian quien era el lider, por lo que sabiamos podria ser cualquiera, Jane, Sulpicia, Felix o estaban lanzado dados. Podria ser cualquier cosa.
Carlisle habia enviado a buscar a aliados como la primera vez, quizas Zizi venga tambien. Eso seria diferente.
Me dolía admitir que ni todas las guerras ni las amenazas de los Volturi me dolian mas que estar separada de Seth.
Los ancianos habian determinado que Leah tenía razon y que lo que estaba pasando era por los hijos que Jacob y yo ibamos a tener…que risa. Jacob y yo estabamos menos atraidos que nunca. Pero Leah habia renacido. Saberse apunto de imprintar le había quitado todo rastro de amargura y mal humor. Pero en cambio yo estaba mas irritable que nunca. Todo me molestaba y todo me aburría, la verdad no podia dejar de pensar en Seth, necesitaba tanto tocarlo, probar la miel de sus labios, abrazar su cuerpo tibio con el mío, necesitaba esa calidez para sobrevivir el miedo. Pero los ancianos habian prohibido que nos vieramos a solas…por si las moscas.
Asi que nos tocaba solo mirarnos de lejos, y el nunca podia visitarme ya, estando solos. Aquella noche que pasó en mi cuarto era la primera y la unica vez que lo había hecho.
Para colmo de males Leah estaba insoportable. Me hablaba con respeto y afecto. Me trataba de ayudar en todo momento y sacaba tiempo para estar conmigo aunque fuera un rato. Sin sarcasmos, sin burlas. Era una locura total.
La primera vez que me dijo que “estaba muy hermosa”. Todos en la casa incluyendo Seth y Jacob la miraron como si se hubiera tragado una serpiente. Solo tío Emmet se divertia de lo lindo, con el transplante de personalidad de mi futura, nuera…ugh!
Seth y yo nos comunicabamos por mini-mensajes en el cellular o en la computadora por correo. El estaba tan desesperado como yo. Pero queriamos darle a Leah la oportunidad de que ella misma se diera cuenta de que estaba errada.
Jacob…bueno el no estaba feliz con el arreglo tampoco. El había tratado de hacerla entender pero solo logró que ella lo comenzara a llamar Señor Black como si fuera un anciano. Quizas una manera de guardar distancia. De todas maneras todos nos estabamos volviendo locos en el peor momento.
Nos preparabamos para la guerra, lo sabia todo el mundo. Pero mis padres habian considerado prudente resolver lo de la imprintación primero.
Ahora que estaba “decidido”, los Quilletes iban a venir en la noche. Nos ibamos a reunir con ellos para discutir algo en el patio de la casa. No sabia lo que era pero no me gustaba para nada. Bella me abrazaba cada cinco minutos. Carlisle me miraba con cara de tristeza, y tía Rosalie y Abuela Esme ni siquiera me hablaban salian de cualquier habitacion en la que yo entraba. Dandome un rapido vistazo con velocidad vampirica, y notaba que estaban tristes. Jasper era el mas calmado y se la pasaba ma ndando oleadas de tranquilidad a todos. Eso nunca era buena señal. Edward, mi propio padre me evitaba, no se por que, a lo mejor tenia miedo, como si no quisiera acostumbrarse a verme en caso de que no sobrevivieramos.
Alice era la que se comportaba mas extraña de todos, al parecer sus visiones eran menos solidas. Cambiba la expresion cada segundo: enojo, miedo, esperanza…Ojala que nos dijera que no va a pasar nada.
Pude sentir el olor de Seth y los demas, mis padres me tomaron de ambas manos y fuimos al patio. Habian puesto unas luces artificiales y unas comodas sillas. Pude ver que invitaron a los ancianos tambien. Ellos se sentaron, mientras los mas jovenes seguian de pie. Mis padres me soltaron para tomar una posicion frente a ellos mientras esperabamos a los demas Cullen.
Seth estaba tan apuesto, con una camisa blanca y el pelo humedo. Me volvia loca la distancia. Jacob se las arregló para acercarse a Leah, pude notar que ella sintió su calor y la vi sonreir quedamente, respiró profundamente se dió la vuelta, mirando a Jacob a los ojos tomó su mano. Jacob sonrió y pude ver su rostro tornarse mas colorado. Ella sin decir nada lo guió…hasta donde yo estaba. Y uniendo nuestras manos me sonrió, quitando un mechon de cabello que me caia en el rostro y luego se unió a su hermano. Tomandolo tambien de la mano.
Jacob solo bajó la cabeza, y yo le aprete la mano, para darle fuerzas pero tambien intentaba imaginar que era la mano de Seth. Yo no podia quitar mi vista de el, ni el tampoco dejaba mi rostro, mire mi mano y luego lo mire. El parecio entender y me sonrió. Seguro tomar la mano de su hermana no era nada parecido a la mia, pero por lo menos en nuestras mentes estabamos tomados de la mano tambien, juntos en espiritu.
En eso llegarón Carlisle y Esme tomados de la mano Alice, Jasper, Rosalie y Emmet. Mi tia Rosalie y la abuela estaban demasiado tristes. ¿Que era lo que iba a pasar?
Se unieron a mis padres y Edward tomó la palabra.
—Sin ustedes mi familia no hubiera sobrevivido, su gesto de compasión y amistad es la unica razon por la cual tuvimos una familia que pudo rescatarnos de Volterra, ni toda la eternidad nos daria el tiempo suficiente para agradecerles todo lo que han hecho por nosotros y por Reneesme…—
Sam y los demas miraban a mi padre satisfechos de la labor bien hecha. Seth estaba serio por alguna razón quizas imaginaba lo que venia?..
—…Pero ahora tenemos que pedirles algo que…no tenemos derecho de hacer, pero es la única que tenemos para salvarlos…—Dijo mi madre bajando la cabeza.
—¿De que hablan?—Dijo Leah, sin poder evitar notar la tension y tristeza de mi madre y los demas vampiros.
Carlisle continuó.
—Mis amigos…mis hermanos y hermanas. Me temo que deben irse, todos deben irse de Forks para nunca mas volver, los Quillete, los Makah… y veremos que inventamos para los demas habitantes del pueblo.
Sam empezó a temblar, su cara tornandose roja, sus manos en solidos puños. Nunca lo habia visto mas molesto, los demas Quilletes tambien empezaron a perder la expresion afable que tenian para cambiarla por una de rabia, puro enojo animal.
—No puedo creerlo, despues de todo lo que hicimos nos quieren expulsar de nuestra tierra…¿por que?
—Creenos Sam —Dijo Edward, soltando a mi madre y acercandose cuidadosamente, ella me tomo de un brazo, mas fuerte de lo de costumbre como si no quisiera soltarme nunca.—No los estamos expulsando, es una evacuación. Los Volturi vienen para aca, la guerra vampira se aproxima.
Sam se calmó, miro a mi padre incredulamente y se puso a reir, los demas Quilletes tambien estaban mirandonos con enigmaticas sonrisas, luego se miraban entre ellos como compartiendo alguna broma personal.
—Tus Volturi ya hicieron eso una vez —dijo Paul—y nosotros los vimos salir corriendo. Son mas palomas que vampiros. No tenemos miedo de pelear.
Edward no se inmutó.
—No es ni parecido a lo que pasó antes Sam, los Volturi estan preparados, se han preparado por años. El plan B era eliminarnos y se han dado a la tarea no solo de tratar de reclutar la mayor cantidad de nomadas, tambien han entrenado para acabarnos.
—¿Y eso que? ¿No pueden mandar a buscar a sus aliados tambien? Ellos seguro nos ayudarian como hicieron hace años—Dijo Sam, todavia confundido. Carlisle decidió continuar.
—Esta vez es diferente Sam, Los Volturi tienen un plan a largo plazo, que necesita acabar con nosotros, de una vez y por todas. Bella, Edward, Alice no eran codiciados por Aro solo por tener habilidades, sino por las habilidades especificas. Veran, los vampiros pueden ser muy pacientes, el sueño de Aro desde hace muchos milenios es que los vampiros sean los dueños y señores del mundo, teniendo a los humanos como animales de ganado.
—¡Que horror!—No pude evitar gritar, era imposible imaginar que Aro fuera tan siniestro, al parecer en el avion mi padre le habia dicho a los demas los detalles a una velocidad que mis oidos medio vampiros no podian entender. Edward siguió explicando.
—Es igual a como cuando reinaban en la epoca antigua, pero… a gran escala. Los mismos humanos escogian sus victimas y se las ofrecian para ganar su misericordia. Las cosas cambiaron, con los humanos desarrollando tecnologias belicas y expandiendose en todos los rincones de la tierra a un punto que fue mejor mantener la discreción que ellos tanto protegen. Pero con los poderes de proteccion de Bella, la lectura de mentes de Edward y la prediccion de las consecuencias de las decisiones de Alice. Aro estaba listo para iniciar su campaña y empezar una era de terror en la tierra.
Los Quilletes estaban mudos, fijos, clavados al cesped como arboles de navidad. Jasper tomó la palabra, quizas para dar el golpe final a esta historia de horror que iba a empezar dentro de poco.
—Caius… le teme a las armas humanas. La segunda guerra mundial se la pasó aterrado, esperando una de esas bombas cayera en la ciudad y acabara con ellos. El mismo vio como las armas de los humanos se volvieron tan rapidas que en un momento una de las bombas mato a uno de los vampiros que el creo, en un instante. Los hombres habian descubierto el poder del atomo y las armas nucleares. Eso sin contar las balas incendiarias mas rapidas que el sonido y con la capacidad de quemar a un vampiro sin que este oiga mas que un suspiro antes del impacto. El temor de Caius y la ambicion de Aro es lo que los motiva. No se detendran hasta que los humanos vuelvan a la epoca de las cavernas, destruiran su tecnologia, sus gobiernos, su modo de vida, para ser de nuevo los predadores perfectos en la tierra.
Los Quillete seguian en silencio, las caras como cera al calentarse, borrando sus facciones uno por uno. Las imagenes de la humanidad destruida poco a poco se iban formando en su mente.
Vi como Claire luchaba contra las lagrimas, Emily la consolaba pero la vi tambien verter gotas de llanto, y no fue hasta un instante despues que note las mias mojando mis mejillas, el shock del futuro había llegado primero a mi cuerpo, entrando en mi cerebro preparandome para las perdidas que ibamos a tener no tan solo de mi familia vampira y loba sino tambien de la humana, en el mayor sentido de la palabra. Nuestras ciudades, nuestro arte, nuestra tecnología. Todo iba a desaparacer bajo la mirada sangrienta de los vampiros. Y mi padre tenia razón, cualquier otro vampiro tomaria esta noticia con buen agrado, pocos eramos los que realmente amabamos a los humanos y queriamos protegerlos, los vegetarianos eramos una “gran” minoria. Estabamos perdidos.
Por fin, Sam pronunció unas palabras.
—Pero si lo que dicen es cierto debemos luchar, acabar con los Volturi. Es el destino de la humanidad el que nos jugamos ahora.
—¡No! ¡Deben irse!— Interrumpió Bella— los sacaremos del pais, los llevamors a un lugar seguro en donde su tribu estara alejada de la pelea y tienen que llevarse a….—un nudo en la garganta de mi madre la dejo sin voz y luego me miró, ya sabia que iba a decir.
—Tienen que llevarse a Reneesme.
Senti como si un trozo de hielo me cayera en el estomago, esto era lo que me habian ocultado. Por eso me abrazaban y besaban tanto, porque estos iban a ser los ultimos momentos que ibamos a pasar juntos, y luego era un adios para siempre.

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